Hay que recordar que desde los más altos niveles de gobierno, se realizaron acuerdos en lo oscurito para brindarle impunidad a...
“Al que esté libre de pecado, que arroje el primer fajo de dólares”
Everardo Hernández Medrano
Me
llama la atención de que a raíz del incremento de los hechos violentos en el
país, las distintas autoridades hacen llamados a terminar con la impunidad de la
que gozan los delincuentes. Ahora si la impunidad es la culpable de todas las
desgracias.
Pero, ¡OH! ausencia de memoria. Se olvidan que la impunidad se anidó en los más
altos niveles del gobierno, llámese ejecutivo, legislativo y judicial,
incluyendo a la inefable CNDH que ahora reclama que el gobierno es ineficiente y
que el modelo de seguridad es obsoleto y ya tocó fondo.
Solo para molestar con el asunto de la impunidad, hay que recordar que desde los
más altos niveles de gobierno, se realizaron los acuerdos en lo oscurito para
brindarle impunidad al gobernador de Puebla Mario Marín y sus redes de
pederastas que secuestraron y enjuiciaron a la periodista Lydia Cacho, sin que
hasta el momento, nadie haya sido castigado.
El
caso de los hijos de la señora Martha los inefables y traviesos niños Bribiesca
Sahagún, que se despacharon con la cuchara grande en el contrabando, tráfico de
contratos de PEMEX y el robo descarado de los inmuebles del IPAB que adquirieron
a precios de risa, porque los departamentos embargados los adquirieron a tres
mil pesos cada uno.
Los
robos de millones de litros de combustibles en PEMEX donde estaban involucrados
altos funcionarios, militares y empleados de la paraestatal, también se quedaron
en la impunidad. ¿Y el fraude de los contratos de Mouriño?
Los
funcionarios de
La
lista es interminable y es el espacio es escaso para enumerar todos los crímenes
que fueron solapados por el Estado y sus representantes, lo que ahora se rasgan
los calzones para exigir fin a la impunidad y la violencia,
Y
todo a pesar de que la sociedad y la mayoría de los medios de comunicación
demandaban un día si y otro también que se investigara y castigara a quienes
resultaran culpables de estar asociados con esos criminales.
Pero no, el gobierno federal y sus instituciones de procuración de justicia,
guardaron silencio, alegaron demencia, pagaron spots y todo quedó en la
impunidad y en el silencio cómplice.
Ahora con qué cara le piden a las instituciones de procuración y administración
de justicia que pongan fin a la impunidad, porque primero las corrompen para
salvar a los socios y compadres del chino y ahora se les pide que actúen con
honestidad e imparcialidad.
A
los policías federales se les ordenó que
reprimieran, vejaran, asesinaran, violaran y torturaran a los revoltosos de
Atenco y Oaxaca, se les ordenó que allanaran domicilios sin orden de cateo que
saquearan y robaran todo lo que quisieran, que presentaran pruebas falsas y
evidencias sembradas y ahora se les pide que actúen con honestidad. ¡Por favor!
No sean hipócritas.
Mientras que no se castigue a Fox, Martha, Francisco Gil Díaz, los hermanos
Bribiesca Sahagun, Mario Marin y todos los pederastas y protectores de
narcotraficantes y financieros lava dólares, no se puede poner fin a la
impunidad y la violencia, ¿o si?