http://www.noticiasdelared.net/

                               

                                    ¡NI UNO MAS, NI UNA MÁS!

Por Luz María González Armenta

Con respeto y solidaridad para los familiares de todas las victimas de la fuerzas federales.

LUIS VARGAS MARTINEZ, estudiante de secundaria, contaba con 14 años de edad,  cuando aquel fatídico 14 de octubre del 2009 la muerte se lo llevo, una “bala perdida” la causa, testigos presenciales, señalaron que el  proyectil provenía de elementos del Ejercito Mexicano. La versión no fue desmentida. Los hechos acontecieron en un espacio público, denominado Parque Periférico. Nadie se encuentra procesado por tales hechos. Tal crimen como muchos más, se mantiene en la impunidad. Uno más para las estadísticas. Uno más de los muchos que acontecen en nuestro país.

LIZBETH MARIN GARCIA, profesionista, de 36 años de edad, residente de la vecina ciudad de Brownsville, Texas, se encontraba de visita en esta ciudad, cuando la muerte la alcanzo, igual “balas perdidas” presumiblemente disparadas por elementos de las fuerzas castrenses, acabaron con la vida de LIZBETH Hechos acontecidos al interior de un domicilio particular en la Colona Roberto F. García, el pasado 20 de Noviembre del 2009. Crimen este en que la cacareada JUSTICIA nomás no llega, no se hace presente.

CARLOS ALEJANDRO MORA CANTU, estudiante de criminología, de 19 años de edad, la muerte lo encontró, la tarde-noche del 20 de Febrero del 2010,  paseaba con sus amigos a bordo de una camioneta, cuando rugieron las balas, dos proyectiles lo alcanzaron y se incrustaron en su cabeza, no sobrevivió. Durante ese cruel, inhumano y  tiroteo, otros dos jóvenes resultaron gravemente lesionados FERNANDO GONZALEZ de 31 años y OMAR ALEJANDRO de 15 años de edad. Otra victima de los federales, esos que dice su patrón, están velando por nuestra seguridad y tranquilidad. Y que, como se sabe, tienen permiso para matar.

A LO LARGO Y ANCHO del territorio mexicano las victimas se multiplican día a día. En esa guerra sin sentido, sin estrategia, sin destino, emprendida por el señor ese que cobra como Presidente de este sufrido país, que suma más victimas que la de países en guerra como Irak.  Por su parte, los gobernantes se lavan las manos, es la Federación susurran. Es la lucha contra el narcotráfico y los muertos, son “costos para la sociedad” (¿?) En Tamaulipas, recientemente el Gobernador del Estado Eugenio Hernández Flores, señaló: “Los enfrentamientos violentos, las muertes y los rumores son consecuencia de la guerra frontal que sostiene el Ejército Mexicano contra la delincuencia, batalla que el gobierno de Tamaulipas respalda…”   ¡Ah bueno! Eso explica la pasividad permisivamente. El largo y prolongado silencio. El silencio cómplice de nuestros gobernantes.

TODO SEA POR LA PAZ y la tranquilidad. Así dicen los señores de arriba, los señores del poder, los que viajan en vehículos blindados, los que dedican la mayor parte de los presupuestos federales, estatales y municipales en reforzar sus equipos de seguridad, los que de día y de noche están fuertemente custodiados. Los que en esta “guerra” no han sufrido la perdida de algún familiar, hijo o hija, hermano o hermana, padre o madre, los que no ponen los muertos. Los que se niegan a la realidad, los que simulan que no pasa nada. Los que festejan logros imaginarios. Y se rasgan las vestiduras, proclamando ¡vamos bien, todo va bien! Todo esto, mientras otros lloran a sus muertos.

TAMBIEN EXISTEN, los que aplauden las acciones del ejército, los que se dicen felices de que el ejército patrulle nuestras calles, los que aún no les pasa nada ni a ellos, ni a sus familiares. Aunque nada dicen de los abusos, de los robos, de los allanamientos, de los tiroteos sin ton ni son en zonas densamente pobladas, del nulo respeto a los civiles, esos que ni son federales ni son narcos, esos seres que ese día y en mala hora quedan en medio de los tiroteos, sin que nadie los auxilie, sin que nadie los proteja, mismos que luego padecen el desden y desprecio de quienes aventuran lugares comunes, como “andaban mal” “eran narcos” “se andaban moviendo” etiquetas estas que resultan suficientes, para que nunca más autoridad alguna se ocupe de buscar y castigar a los culpables.

LAS Y LOS MUERTOS son reales, pretender reducir tan lamentable situación que se vive y padece en nuestro país a buenos y malos, no es la solución. Reprobar la actuación de las fuerzas federales en lo referente a la “lucha contra el narcotráfico” no significa aprobar a la delincuencia organizada o no. De ninguna manera. Por mucho que algunos ociosos y oficiosos pretendan señalarlo así. Reprobamos  la falta de estrategia de inteligencia, de preparación, el desapego al marco legal. El que se este librando una guerra cruenta en nuestras calles, sin que se tome en cuenta a los civiles sin que se apeguen a los principios mínimos del Derecho Humanitario. Lamentamos que las victimas no sólo mueran por las balas, sino que además se proceda sumariamente a su descalificación y denigración, que los familiares no sólo carguen con su dolor, sino también con la negligencia, falta de sensibilidad y pasividad de la burocracia. Y sobre todo, que esos crímenes no sean ni investigados ni castigados.

 EN UN ESTADO DE DERECHO todo esto,  parecería inadmisible, pero aquí en mi México lindo y querido, esto es un realidad, esa es nuestra realidad y se equivocan quienes cierran los ojos y nada hacen para que las cosas cambien, quienes callan, quienes se  muestran indiferentes porque las balas no han tocado a su puerta, quienes se presumen ajenos, si no hacemos algo, pronto seremos un número más. Mínimo, exijamos a los responsables de esta “guerra” que se apeguen a lo dispuesto por la Convención de Ginebra de 1949  Protocolo II relativo a la protección de las victimas de los conflictos armados sin carácter internacional.  Es preciso que la sociedad civil se organice y exija un ¡Alto a la barbarie! un ¡Ya basta! un ¡Ni uno más ni una más! Y por hoy tan-tan.

http://www.noticiasdelared.net/