Inmarcesible
Por Octaviano Lozano Tinoco
¿Terrorismo en casa?

Y cuántos
celan la mentira del otro
mientras sin malicia los mira
la honestísima muerte.
Ida Vitale
¡Vaya, vaya! hoy que la lumbre les ha llegado a los aparejos por el estallido de un carro bomba en Ciudad Juárez como causa de la mal llamada “guerra” contra el narcotráfico, que en tres años ha costado la vida a más de 25 mil mexicanos, todos salen gritando ¡Al ladrón, al ladrón!, “eso es terrorismo”, con la finalidad de echar más leña al fuego y así intentar conservar el poder presidencia.
Mano dura, decretos fascistas, violar la ley para brindar seguridad, silenciar a la prensa y lanzar grupos paramilitares, son entre líneas las recomendaciones de los tinterillos que hacen la suerte de líderes de opinión, tras el trágico suceso ocurrido hace una semana en la antigua ciudad llamada antes Paso del Norte.
Lo que no ven es que México es un estado fracasado, pero no desde esa explosión, sino desde hace más de tres décadas.
Sólo basta recordar las crisis económicas y el empobrecimiento del pueblo, que dejaron tras de sí los gobiernos de Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón.
Su esquema económico era que unos poco lo tuvieran todo y los demás más nada; todo ello coronado con asesinados seleccionados o colectivos.
Como no recordar la guerra sucia de Echeverría contra los grupos insurgentes; la estructura criminal de Portillo con la policía capitalina; Salinas y los crímenes de Colosio, el arzobispo Posada y Ruiz Massieu; Zedillo con las matanzas de Aguas Blancas y Acteal.
Eso por los priístas, pero los panistas no se quedan atrás, las golpizas del Fox contra los habitantes de San Salvador Atenco, y bueno con Calderón se llegó la cúspide con personas ahorcadas y colgadas en puentes, o degolladas o mantazas en fiestas o lugares públicos, para llegar a la cifra de más de 25 mil fallecidos en tres años.
Y así Calderón, que se presentaba en la campaña presidencial del 2006 como el político que no era “un peligro para México”, ha llevado al país hasta el desgarramiento y a su desnudes de que nunca ha sido un Estado democrático y fiable.
Por ello su única tarea fue multiplicar la ganancia para pocos y aumentar la pobreza de muchos y si tiene que incendiar el país lo hará, con está sinrazón que significa la guerra contra el narcotráfico.
Porque ante esta vorágine de sangre, debemos preguntarnos ¿se puede ganar esta guerra contra el narcotráfico? ¿en qué momento se puede decir, ¡ya ganamos!? ¿Cuándo ningún gramo de droga entre por la frontera de Estados Unidos? ¿es viable creer que nuestro vecino del norte, puede vivir un solo día sin estupefacientes en sus calles?
Por ello decir que esta guerra contra el narcotráfico escaló hacia el terrorismo por el carro bomba en Juárez, es echarle más leña al fuego y seguir en este camino de bala por bala que sólo deja muertos, pero no solucionar el problema real: el trasiego de drogas hacia Estados Unidos.
Sin embargo, con la fila de muertos parece que ese no es objetivo, sino buscar que la sociedad mexicana se cohesione por miedo ante un gobierno, que así sin respingos pueda entregar todos los recursos del Estado a la iniciativa privada.
Solo veamos las concesiones que se dan a Televisa en telecomunicaciones, a “río revuelto, ganancia de saqueadores”.
Inteligencia policial, educación, trabajo, seguridad social, salud, justicia y mejora ambiental, deben ser las herramientas para combatir toda ilegalidad, que es un diapasón que se mueve en todo el espectro social; porque no hay malos, sin los supuestamente buenos de traje y corbata que los apoyan.
FIN