Inmarcesible

Por Octaviano Lozano Tinoco

Pinochos

Yo saco la basura a la calle
envuelta con papel y cuidado.
Quedan allí mezcladas, las sobras de la vida,
cáscaras del tiempo y recortes del alma.
Las dejo en la vereda con tristeza

Jorge Calvetti




                                                        A la compañera Elvia

El 2012 ya está en juego no desde ayer, sino desde antier. Las piezas del ajedrez  político-empresarial se movieron con reciente pacto PRI-PAN en dos sentidos: buscar uno tránsito con suavidad para la salida de Felipe Calderón de la presidencia y el arribó de Enrique Peña Nieto –gobernador del Estado de México- al trono de Los Pinos, con la anuencia de los que hacen la verdadera política en México: los medios de comunicación y las 20 familias que monopolizan la economía nacional.
En eso se fraguó el pacto donde el PAN se comprometía a no realizar alianzas políticas para las elecciones en el Estado de México y Oaxaca y el PRI apoyar en Cámaras los  incrementos de impuestos propuestos por Calderón para consolidar su gobierno; sin embargo, ahora ilegítimo el acuerdo se convirtió en una guerra de lodo, porque la otra parte del clan priísta – del senador Manlio Fabio Beltrones y compañía- no estuvo de acuerdo e hizo explotar lo sucrito.
Y en la guerra mediática todo es carroña para después saber qué parte le corresponde a cada cual, porque la lucha es por el poder y nada más. Para ello echan bala, degüellan, amenazan, secuestran, ponen mantas y aparecen en la revista Forbes. Residen en el Ajusco, avenidas Chapultepec, del Congreso de la Unión, en la exhacienda la Hormiga y en donde se huela a dinero.
¿Qué si unos sabían del acuerdo, que si otros de nada estaban enterados? ¿Qué si esto, qué si aquello? ¿Qué el polígrafo sea el juez de los justos? Cortinas de humo en el juego de los miserables.
El telón de fondo en este juego pirotécnico que llena los
noticieros de televisión y radio, así como las planas de los periódicos, de historia de telenovela, lo dio el diputado priísta César Augusto Santiago Ramírez quien soltó que un acuerdo entre el PRI y el PAN permitió que Calderón ocupara la silla presidencial en 2006.
No fueron los “votos”, sino un pacto entre esos partidos lo que llevó al michoacano a Los Pinos, señaló el legislador.
“Aquí hay una alianza momentánea que después lamentarán PRD y PAN. Es una predicción, no una reflexión. Pero el peor error es insistir, a propósito de un incidente, en prejuiciar los acuerdos. Los acuerdos, señoras y señores, están en la esencia de la construcción de la democracia. Gracias a uno de esos acuerdos está Felipe Calderón en una silla, lo que yo personalmente no acepto”.

FIN

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