Asuntos sin importancia

Por Rafael Irigoyen.

El positivismo ante lo errático.

México ha vivido un poco más de un tercio de siglo con los ojos vendados, algo parecido a lo que viven los secuestrados durante su cautiverio. No se ha llegado al infierno que vivió FERNANDO MARTI de 14 años aunque nuestra república tenga casi doscientos años y aún no se considere mayor de edad.

Los que llegaron con HERNÁN CORTÉZ crearon un dominio basado en dos pilares que lo soportaron durante trescientos años, el poder eclesiástico y el militar, son los que aparentemente fueron vencidos en la Guerra de Independencia y después en la Revolución Mexicana; parece que perdura a través de los años con las mismas intenciones y las mismas políticas. Aún existen vestigios del poder clerical según lo ocurrido en Jalisco con la actuación del Gobernador EMILIO GONZÁLEZ MARTINEZ y su limosna, con dinero del pueblo, de 90 millones de pesos, según corresponde a las políticas centenarias de ese tipo de poder fáctico.

Aún no sabemos qué MODELO DE PAÍS queremos, no se trata de especular sobre las plataformas políticas de los partidos del color que sea, pero también sabemos que el único fin o propósito de ellos es llegar al poder y mantenerse en él, sin embargo cuando llegan cada seis años, el panorama nacional cambia y parece que también cambia el modelo del país que van a gobernar.

Puede ser molesto o petulante hablar de lo errático de la política mexicana, pero cuando avanzamos en estudios y experiencia vamos encontrando cada vez más de lo mismo. Esté quien esté en el poder ejecutivo nacional siempre aparecen diferentes políticas, diferentes enunciados, diferentes planes nacionales de desarrollo pero siempre terminan con el mismo resultado al final en cada sexenio.

Con tantas teorías políticas expresadas a través de los años tal parece que el fundamento de las agrupaciones políticas es crear confusión, ocultar las realidades sociales y económicas para desviar la atención hacia otros renglones de la vida nacional que realmente no tienen solidez en su esencia.

Por eso esta columna trata de inducir, sin pretender tener la verdad completa, hacia el positivismo mexicano que dio vigencia, realidad y presencia al estado mexicano a mediados de 1850 cuando se creó una sociedad organizada y segura que dio sus primeros pasos hacia el destino enunciado en los postulados de sus actos durante las épocas críticas de su existencia.

El positivismo es una escuela y filosofía que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico porque es la única forma en que puede surgir la afirmación positiva de las teorías. Surgió en Francia a principios del Siglo XIX con el pensador AUGUSTE COMTE, quien expresó categóricamente que todas las actividades filosóficas y científicas deben efectuarse únicamente en el marco del análisis de los hechos reales certificados por la experiencia. Las estrategias son realidades. JHON STUART MILL fue otro filósofo de origen británico solidario al positivismo.

Conocimiento es información, la información se transforma en inteligencia que se aplica al problema a resolver y los pensadores mencionados predicen que esta forma de actuar legitima el conocimiento naturista del ser humano en forma individual o colectiva y consideran sin parangón a la Revolución Francesa donde por primera vez se obligó a ver a la sociedad y al individuo como sujeto estratégico.

A México llegó el positivismo en la persona de GABINO BARREDA nacido en Puebla el 19 de febrero de 1820. Sus actividades contemplan el haber sido combatiente en la Guerra de Intervención de los Estados Unidos, fue alumno de AUGUSTE COMTE de 1847 a 1851. A su regreso obtuvo en examen de oposición la cátedra de Filosofía Médica en la Escuela de Medicina de México.

GABINO BARREDA sostenía como principio filosófico que lo que no está en los límites de la experiencia debe ser considerado como inaccesible. Redactó por encargo del Presidente BENITO JUAREZ la Ley de Instrucción Pública de 1857. Preconizó que la Independencia de México fue el comienzo de un período político que dio por terminado el de la etapa del poder religioso.

Es difícil hablar de certidumbre cuando el Presidente habla de poner a disposición del pueblo las ventajas de la reforma energética por medio de la compra de bonos petroleros y el Banco de México aumente las tasas de interés y suprima con un solo documento la capacidad de ahorro de todos los mexicanos. Esto suena a confusión, a ciencia política de ficción, a cambios en el modelo de país y llevar con rumbo errático en destino de México.