¡Son rumores!
Por Mario Andrés Aquino López
El jueves anterior, durante el informe rectoral rendido por José María Leal, se extendió como reguero de pólvora la especie de que había ataques en Escuelas y calles, incluso se dijo que el Gobernador había sido atacado.
Para los que estábamos ahí era un absurdo porque los lugares que se señalaban estaban cerca y nada ocurría ahí, el Gobernador estaba tranquilamente sentado escuchando atentamente el informe del Rector.
Sin embargo, los periodistas presentes exigieron que el Gobernador les diera una declaración, considerando que el rumor surge de información insuficiente de los canales oficiales.
Como era de esperarse, el Gobernador muy sereno desmintió los hechos, al mismo tiempo hacía lo propio en la Procuraduría, el Lic. Jaime Rodríguez Inurigarro, todo ello fue necesario porque, no obstante que un rumor es algo irracional, no por ello deja de ser peligroso.
Ya los griegos y romanos sabían de su importancia, se usó en la Alemania Nazi y en la Unión Soviética, para atacar a los enemigos, Hitler predispuso a su pueblo contra los judíos mediante rumores de enriquecimiento y crueldad de los judíos contra los alemanes, y en los países de Occidente la URSS intentó desestabilizar gobiernos con esas tácticas.
Allport y Postman desarrollaron una teoría que intenta explicar el por qué y el cómo de la génesis y la circulación de los rumores, una de los fenómenos sociales menos racionales que existen. Para que una determinada información se convierta en un rumor, destacan su importancia y su ambigüedad como características básicas, y explican el papel de las motivaciones y la proyección en la propagación de los mismos. También, describen los procesos de nivelación, acentuación y asimilación de la información que se transmite bajo la forma de rumor.
Recordemos ahora que vivimos una guerra no declarada, y en la guerra, las condiciones para que los rumores proliferen son óptimas: los temas son indudablemente importantes, pero al mismo tiempo ambiguos debido al secreto militar, la confusión general y los movimientos imprevisibles del enemigo.
El estudio científico de los rumores y su difusión ayuda, según Allport, a formar personas prevenidas contra tales actitudes.
Allport y Postman hacen una recapitulación en los siguientes términos:
"El rumor es lanzado y continúa su trayectoria en un medio social homogéneo, en virtud de activos intereses de los individuos que intervienen en su transmisión. La poderosa influencia de estos intereses exige que el rumor sirva ampliamente como elemento de racionalización, esto es, explicar, justificar y atribuir significado al interés emocional actuante. A veces, el vínculo interés-rumor es tan íntimo, que nos permite describir el rumor como la proyección de un estado emocional completamente subjetivo".
McGregor (1938) dice: "La deformación emocional subjetiva en la percepción e interpretación del medio ambiente puede ocurrir sólo en relación directa a los efectos combinados de importancia y ambigüedad".
Si aplicáramos este concepto psicoanalítico al fenómeno del rumor, diríamos que cuando los mensajes corren de boca en boca, ciertos detalles tienden a persistir, a acentuarse, porque todos los individuos de la cadena se 'enganchan' con esa temática, es decir, se produce una resonancia fantasmática.
Taylor Bucker en “A Theory of Rumor Transmision” dice: El rumor.
Es una información diseminada que proviene de una fuente desconocida, una transacción colectiva cuyos componentes consisten en una actividad intelectual y comunicativa. Surge cuando las personas atrapadas conjuntamente en una situación ambigua intentan dar a ella, reuniendo sus recursos intelectuales, una interpretación con sentido.
En pocas palabras el rumor, son elementos importantes además de ser un esfuerzo colectivo para lograr una definición.
En el proceso del rumor, son elementos importantes tanto los canales formales como los informales de comunicación. Como transacción colectiva, el rumor surge en los canales de información (interpersonales) y, según Lang y Lang los canales por donde viajan pueden describirse como huidizos.
Si bien su tratamiento se realiza mediante canales informales el rumor surge de información insuficiente de los canales oficiales.
Líneas de ataque contra el rumor: El rumor no merece fe; es casi siempre falso. Ninguna persona confía en él. El rumor puede ser un instrumento de propaganda enemiga. Los rumores destruyen la moral del pueblo: es antipatriótico y vergonzoso difundirlos. La persona que esparce rumores es tonta, maligne y peligrosa. Difundir rumores suele ser una manera de descargar en gente inocente las propias flaquezas.
Por ello, hacemos un llamado a luchar en contra de los rumores, por el bien de todos.